¿El mejor fichaje? Un joven valor semidesconocido

12/05/2010

Lillo, el "pensador"

La fama de vendeburras y charlatán le precede a Juan Manuel Lillo porque así se ha decidido hacer mediáticamente. El rodillo mediático y propagandístico han caricaturizado la figura de Lillo; en parte sustentado por los resultados que éste ha obtenido en su trayectoria. Pero no aplicar bien unos conceptos, unos pensamientos, etc. no quieren decir que sean erróneos, o cuanto menos, interesantes. El caso del guipuzcoano no es asimilable a otros de verdaderos charlatanes, con todas las letras, como pudiera ser el de Valdano y sus palabras vacías, ya que Lillo tiene un discurso propio, que argumenta con claridad y sinceridad. Posiblemente esa argumentación es lo que hace que se convierta en muchas ocasiones en el hazmerreír de muchos españoles, incapaces de valorar el pensamiento, sometidos a la dictadura de la superficialidad y el resultado. Hago mía una frase de Vila-Matas en El mal de Montano: "Los españoles son de esa clase de gente que se cree que por repetir una y otra vez la misma cosa acaba siendo verdad". Pues a mi juicio, esto es lo que ocurre en el caso del técnico.

Vengo de ver una interesante entrevista a Lillo en Gol Televisión. Mucho más interesante por las respuestas que por las propias preguntas, todo sea dicho. Y es que Lillo, a pesar de que pueda parecer lo contrario, no trata de crear un dogma (o al menos eso me ha parecido a mí al escuchar la entrevista), sino de expresar su opinión, sus creencias, sus pensamientos. Sabe que no está en posesión de la verdad absoluta (y que ésta no existe); pero quiere expresar su visión de este mundo, más concretamente del fútbol, aunque por extensión inevitablemente alude a la sociedad de nuestros tiempos (y yo soy de la opinión, que de todos los tiempos; si hay algo que no ha cambiado o ha cambiado muy poco durante siglos es la condición humana, otra cosa son los contextos que permiten diferenciar esta naturaleza en una u otra dirección). Extraigo una serie de interpretaciones a partir de lo dicho por Lillo, que al ser interpretadas por mí, pueden cambiar (o no) el mensaje que pretendía expresar el propio autor; lo que es indiscutible, es que las hago mías, las hoemanizo. Me llama la atención su visión general del fútbol, porque a mi parecer, en muchos aspectos, está muy próxima a la mía propia. Iniesta es "mejor" futbolista que Messi o Cristiano Ronaldo, que no más determinante. En este caso la palabra clave es la de futbolista; como un jugador que no sólo es determinante por sus propias condiciones sino que hace mejores a sus compañeros desde la perspectiva colectiva, generosa. Messi o Cristiano también hacen mejores a sus compañeros, pero, sobretodo en el caso del segundo, desde y aprovechando sus condiciones individuales: reciben más atención por lo que liberan a sus camaradas, meten goles que facilitan el asentamiento del juego del equipo y favorecen el desparpajo del resto, asumen las responsabilidades, etc. Aunque por otra parte, pueden coaccionar el juego colectivo del equipo, haciéndolo excesivamente dependiente de éste. Teóricamente, en mi opinión, Iniesta también es el mejor del mundo; aunque a la hora de la práctica, pese a que el propio Iniesta te da muchísimo, probablemente la aportación al resultado fuese mayor la de Messi o Cristiano Ronaldo. Al menos, si lo vemos con visos cortoplacistas. Lillo también comenta o hace mención, de la importancia de la contextualización, en una sociedad en la que tendemos a individualizar todo: sólo se ve y se valora (o minusvalora) lo obvio, y en cambio se obvia el cómo. El qué ha ocurrido se tiene claro, no obstante... ¿cómo ha ocurrido? ¿qué ha posibilitado que ocurriera? Básicamente, se refiere, a que la gente es incapaz de disfrutar del viaje. Por ejemplo, lo importante (o al menos, no lo más importante) no es haber estado en Londres, sino el viaje y la vivencia de esta experiencia; los detalles, las emociones, las sensaciones. La vida es efímera, y al final del trayecto, antes o después, lo conseguido va a ser importante, sí, no lo niego, pero también cómo lo hayas (o no) conseguido, si has sabido disfrutar de las situaciones que se han dado, tanto en el éxito como en el fracaso. Ya que aunque sólo parece valorarse la victoria, debo mentar que vivimos en una sociedad de perdedores (desde el punto de vista de la propia sociedad; puede (y probablemente debería) ser mucho más importante el interior, el personal, algo que también pretende explicar Lillo): yo y tú, amable lector, somos perdedores de la vida. Por eso enlazo esto con lo que dice Juanma de que está la perspectiva personal, interior, y la exterior; a la hora de valorar. No recuerdo exactamente cómo se dio la respuesta, pero me pareció brillante, recuerdo que estaba por medio una frase de Àxel Torres (no explícita) que sería similar a la siguiente: "el fútbol es felicidad". A su vez, me pareció acertada la mención a la bipolaridad actual de la Liga, que lo único que consigue es diferenciar más a los poderosos de los humildes, denotar más la diferencia entre el "crack" y el resto. Porque ante esta bipolaridad, a todas luces egoísta, que no beneficia el fútbol pero sí la leyenda (de nuevo, desde el punto de vista de la sociedad, por ejemplo; años después se podrá escribir sobre los duelos entre Messi y Cristiano Ronaldo, Guardiola y Mourinho, etc. en una Liga de dos; inventando una mística que nunca existió); muy poco se puede hacer. El desequilibrio es tan inmenso que tan sólo la llegada de pésimos gestores a los grandes y de alguna generación o figura milagrosa y emblemática podría igualar las balanzas: no lo podemos negar, mas que nos pese, la diferencia es abismal. Probablemente lo lleva siendo desde hace mucho tiempo; y sólo fulgurantes apariciones, como el Valencia de final del siglo XX y comienzos del XXI, consiguen una Liga mucho más reñida y disputada, y por tanto interesante. Ante esta focalización competitiva y mediática, lo único que se puede hacer es trabajar y trabajar sin dejar amedrentarse, caerse y levantarse, caerse y levantarse, caerse y levantarse, volver a caer y volver a levantarse. De todas formas, tampoco vamos a tirarnos ahora de los pelos, si ampliamos la perspectiva, la desigualdad (e injusticia) es una condición inherente en el ser humano: siempre ha existido, en todas las épocas, en todos los lugares, en todos los aspectos imaginables, y siempre existirá. Y posiblemente, como el de la política, sea un mal necesario (aunque probablemente pensaría de forma distinta si fuese de los más agraviados). Volviendo a las declaraciones (a la charla o conversación, más bien) de Lillo, reflexiona sobre otros numerosos aspectos de forma clara, sincera, concisa, clarividente. Y por supuesto, como todos los hombres, a veces puede caer en la contradicción, lo que por añadidura, le otorga más valor a sus teorías: es humano, no cae en la hipocresía del fanatismo y de la intolerancia.

Dentro de la propia teórica de Lillo, me atrevo a encontrar (siempre a mi juicio) una gran deficiencia: y es que, creo, no tiene suficientemente en cuenta el aspecto emocional. Decía Valdano, ese verdadero charlatán e impostor, que "el fútbol es un estado de ánimo"; no creo que sea tan simple como eso, pero sí considero muy importante, en cualquier aspecto de la vida, ya no sólo el estado, sino la inteligencia emocional. Tan importante es creer en algo, luchar por algo (a ser posible de forma noble y honorable), como desenvolverse en o interpretar determinadas circunstancias. Para finalizar, me quedo con una cita de una cita del propio Lillo, posiblemente inexacta, original del escritor Javier Marías: "el problema de los españoles es que no quieren escribir sino ser escritores".

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Citas de Lillo en Queremos un blog de Lillo

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2 Comments:

Blogger Juan Al dijo...

Malillo, por mucho que quiera, nunca podrá dejar de ser Malillo.

07:59

 
Blogger Futbólogos dijo...

Lillo es un personaje necesario y brillante en ciertos aspectos, pero como entrenador no ha cubierto los objetivos(a medio y largo plazo) ni en 1ª ni en 2ª ni en México...

Pero más allá de eso la reflexión y la crítica es pertinente...

:-)

21:33

 

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