¿El mejor fichaje? Un joven valor semidesconocido

12/20/2011

Informe AF7 2010 (I): Potencial de 5 estrellas

“Si le mentías a un hombre respecto a su talento sólo porque estaba sentado enfrente tuyo, ésa era la mentira más imperdonable de todas, porque le estabas diciendo que siguiera, que continuara, lo cual para un hombre sin verdadero talento era la peor forma de desperdiciar su vida. Pero mucha gente hacía eso, sobre todo amigos y familiares.”

Mujeres, de Charles Bukowski


Aunque el informe llega con año y pico de tardanza, pienso, parafraseando un conocido refrán, que más vale tarde que nunca. Así pues, me dispongo a ofrecer un reducido informe sobre los jugadores que más llamaron mi atención en el torneo Arousa Fútbol 7 del 2010. No están todos los que eran, sí los que me causaron mayor impresión, o al mayoría de los que me acuerdo. Echo mano de mis anotaciones para describir el juego de los chavales, o lo que me transmitieron, ya que mi memoria es cada año algo más limitada. Puede que me equivoque al obviar alguno, o al colocar a otro en determinada categoría; lo haré lo mejor que pueda echando mano de mis recuerdos y notas, ya que desgraciadamente, no los "clasifiqué" en su totalidad cuando debía. Como novedad, dividiré el informe en tres entradas, cada una correspondiente a una categoría en mi valoración de los chavales. Ante la falta de tiempo, me parece que una mejor ir opción publicando por "secciones".


5 ESTRELLAS (tienen talento y condiciones para ser futbolistas profesionales de Primera División)

Lorenzo Escutia (9), Valencia

ME ENCANTÓ, así con mayúsculas. A mi juicio el mejor jugador del torneo, no sé si el de mayor potencial. Ante todo destacaba por su inteligencia en el césped y su bravura; ejerció de líbero y "cortafuegos", recordando viejos tiempos. Sobresaliente yendo a la anticipación, contundente, excelente en el "tackle", decidido, con confianza en sí mismo y personalidad. O pasa el jugador o el balón... los dos al mismo tiempo no: generalmente, casi siempre, le llevaba el esférico. Siempre atento al juego, con mucha jerarquía en su equipo y dote de mando; era el jefe, el "káiser". Además, pese a tener buena técnica individual, no se complicaba la vida ante situaciones que pudieran ser delicadas. A pesar de no poseer un físico especialmente desarrollado, sabía utilizarlo a la perfección, era todo fuerza e intensidad. Además, no dudaba en sumarse al ataque en sus míticos robos por anticipación. Bueno en le juego aéreo. Un niño con asombrosas veteranía, aplomo y determinación. Las faltas tácticas era otras de sus especialidades. Diestro. Eso sí, en ocasiones se precipitaba. Por lo que pude observar, creo que además tiene una gran fortaleza mental.

Alejandro Sotillos (4), Real Madrid

Lateral derecho muy dinámico y notable técnicamente, un ida y vuelta constante, atesora mucha calidad en sus piernas, sobre todo la derecha. Equilibrado, pese a ser inferior físicamente a la mayoría de sus adversarios, ganaba las acciones por inteligencia y destreza. Muy bueno en el pase y las combinaciones, con destacada proyección ofensiva e interesante disparo a portería. Siempre serio y concentrado defensivamente, aunque su falta de estatura y fuerza le hacían sufrir, especialmente en acciones de potencia. Aeróbicamente una máquina. Rápido y eléctrico, con criterio y toque, bueno en el regate y manejo del balón (sus amagos no tienen desperdicio). Elegante, bueno en la anticipación. Ante todo: fiabilidad.



Marco Moleri (7), Inter

Interior muy técnico y elegante, quizá un poco frío. Con sobresaliente visión de juego y capacidad de regate, así como una envidiable capacidad de regate (especialidad en fintas y amagos). Su sutil golpeo de balón y su facilidad para mezclar diferentes tipos de pases me encadiló. Es raro verle perder una pelota, la lleva cosida al pie, en instantes hace "magia". Clase y sutileza, si bien es cierto que le faltó mostrar más regularidad, y que su físico era más bien liviano. Aun así destacó. Buen manejo de su pierna izquierda. Mueve el balón, no obstante a veces abusa de la jugada individual. Magnífico asistente y especialista a balón parado. Excelso en el toque.





Vicente Lucas (9), Sevilla

Delantarazo. Diestro con gran disparo a portería, apenas necesita una milésima de segundo para chutar: en cualquier circunstancia, desde cualquier posición. Es un futbolista muy plástico, pequeñito pero listo y escurridizo, siempre con la portería en mente. Un goleador insaciable, que no obstante sabe jugar en equipo. Muy móvil, además ayuda mucho en la faceta defensiva, sobre todo en la presión. Le gusta caer a banda y sacar a los defensas rivales de su zona; sabe jugar de espaldas y moverse, especialmente efectivas son sus dejadas para que un compañero que vaya de cara. Excelente jugando al primer toque, otorga agilidad al juego de su equipo. Notable en el regate, habilidoso, con sus fintas deja sentado al defensor. Inteligente, sobresaliente en el contragolpe, preciso en el pase y con gran visión de juego; es un experto en la creación de espacios. Aporta tanto individual como colectivamente. Aunque es un prolífico goleador, tiene margen de mejora en la definición. Pillo, su juego entre líneas sobresale. Muy coordinado y elástico. Constante, no se da por vencido. Juega con naturalidad, encara, es muy bueno realizando desmarques. Oportunista y con olfato: tiene mucho gol.



Melkamu Taufer (8), Inter

Elegido mejor jugador del campeonato, su superioridad fue abrumadora, si bien es cierto que en gran parte basada en su físico mucho más desarrollado: era más fuerte y potente que la mayoría de sus competidores, también debemos tener en cuenta su amplia y poderosísima zancada. Un "todocampista" no exento de calidad técnica, aunque las dudas sobre si cuando se igualen los físicos seguirá siendo tan decisivo quedan patentes. Potencia, recorrido, ida y vuelto, capacidad aeróbica y anaérobica, llegada, gol. Poderoso en el disparo, notable en el golpeo de balón, buena visión de juego, soberbio cambio de ritmo. Quizá le faltaba una pizca de precisión. A su vez, defensivamente aportaba mucho, casi siempre yendo con ambición a la presión. Buenos movimientos sin balón. Diestro. Potencia. Todoterreno. Dominador.



Alberto Román (1), Espanyol

Para mí el mejor portero del campeonato. Diestro, rápido de movimientos, va muy rápido al suelo a por los balones divididos, posee reflejos felinos, es ágil. Sobresaliente manejo de las manos, muy bueno con los pies, no le cuesta salir del área pequeña. Excelente en la colocación. Muy completo, siempre está atento al juego, además posee dote de mando. Aporta seguridad. Sus fundamentos técnicos son asombrosos. Es un cancerbero académico, de los que da gusto ver jugar. Planta y estilo. Además, demuestra seguridad en el juego aéreo y siempre intenta blocar el balón. Quiero volver a remarcar quizá la mejor de sus cualidades: la soberbia capacidad de colocación.

Fran Villalba (7), Valencia

Mediapunta o segundo punta muy técnico y eléctrico, especialmente dotado para el regate, también es poseedor de una notable visión de juego. Pese a no contar con un físico destacado sabe usarlo a la perfección: protege de forma excelente la bola, se adelanta a su rival, provoca multitud de infracciones. Pillo, rápido, escurridizo, móvil; aunque es diestro maneja muy bien su pierna izquierda. Habilidoso y excelso en el juego al primer toque; hay que temerlo en el uno contra uno, especialmente demoledor es con espacios por delante. Pese a sus movimientos electrizantes, muestra un carácter calmado: parece como si supiera que hacer en cada instante; tiene gol y sangre fría. Algo irregular en su rendimiento: aparece y desaparece. Su juego entre líneas es mortífero. Siempre acarrea y porta peligro. Especialista a balón parado, sobresaliente en el control y manejo del balón, tiene un amplio repertorio de "trucos". También sobresale su "visión panorámica" del campo; parece saber donde se encuentra cada compañero y rival en todo momento. Desequilibrante.

Diogo Alexandre Almeida (6), Benfica

Mediocentro diestro fantástico en el manejo de la pelota: especialista al primer toque, no le gusta abusar de la retención de pelota, suele emplear pocos toques. Agiliza mucho el juego de su equipo: le dota de velocidad, porque además demuestra criterio y precisión en el pase. Buena manejo de su pierna izquierda. En cambio es cierto que de vez en cuando tiene alguna pérdida de balón peligrosa. Dinámico y con recorrido, juega fácil, hace parecer lo complicado sencillo. Bueno en el regate y con gran disparo. Sube y baja, es elástico físicamente, rápido. Completo. Demuestra inteligencia sobre el terreno de juego: distribuye y hace jugar, da continuidad al juego, se suma al ataque y es el primero en defender. Le falta cuerpo. Tiene dote de mando. Le falta presencia y regularidad. Buena colocación, se ofrece.





NOTA: Entre paréntesis los dorsales con los que disputaron el torneo.

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11/17/2011

Cuando retroceder no es un paso atrás

Seguros ambos de su amistad venidera, de su amor sin explicaciones, se sentaron juntos, en un rincón. Pero esa misma seguridad les vedaba cualquier posible diálogo. Sólo contaba con su efectiva presencia: no tenían pasado, y el porvenir estaba en sus manos, sumiso. ¿Qué frases, qué pretensiones, qué indagación -si todo estaba intuido- cuartearían el bloque de silencio interpuesto entre ellos?
Aurora, dócil a su instinto, eligió la curva irónica. (Es decir, se salió por la tangente.)
-Bailas -dijo- como si estuvieras haciendo instrucción militar. Una vuelta a la derecha y otra a la izquierda.
-Tú, como si atendieras a la música de la luna -respondió Antonio.
Se miraban. Se descubrían las facciones, los movimientos, con la emoción pura del explorador ártico; pero -también- con la curiosidad utilitaria de quien recorre las habitaciones de la nueva casa donde va a instalarse.

Francisco Ayala, Cazador en el alba.



No hablar en cristiano,
reprimir el placer
y tragarse las lágrimas,
marchar por la dorada senda del justo medio,
al borde más extremo del campo de batalla,
llamar al lodazal, a veces mar, a veces tierra firme,
eso es lo que vosotros llamáis
sentido común
¿Y no os dais cuenta de que ese sentido común vuestro
lo habéis tomado prestado
de cerebros enanos,
de los rabos de las ratas,
de los anillos de los reptiles?

Wolf Biermann.


Es una regla no escrita que cualquier retroceso, paso atrás, en cualquier ámbito de la vida, es algo terrible para el amor propio y la autoestima de quien lo ejerce. ¡No debiera ser así! La vida, cualquier faceta de ella, no es un camino recto ni debe serlo, sino un entramado de autopistas, autovías, carreteras, caminos de cabras y campos a través por los que poder desplazarse, con o sin destino inicial y final. Al fin y al cabo, el marcarse objetivos es un forma utilitaria y superficial de encontrar motivos por los que vivir. Hoy, mediados de noviembre de 2011, están sobresaliendo en la Liga española laterales que en su formación, y también cuando debutaron como profesionales, jugaban en posiciones más avanzadas. Los ejemplos son notorios: Jordi Alba, Fabio Coentrao, Iraola, Marcelo, Dani Alves, etc. El caso de los brasileños es especial, siempre lo es: ya que allí, en general, el técnico y el aficionado tiene una mayor estimación de los laterales eminentemente ofensivos, técnicos, descarados,... que muchísimas veces juegan como carrileros, es decir, prácticamente medios. Por ello me quiero centrar un poco más en los caso del español Jordi Alba y del portugués Fabio Coentrao. Aunque alguien pueda encontrar lo que voy a escribir como insólito, es totalmente verídico (y veraz): los comienzos de Coentrao fueron los de un extremo habilidoso, regateador, individualista, con estrecho entendimiento de juego; al que incluso se le llegó a comparar con Cristiano Ronaldo. No obstante, su talento individual era mucho menor, e hicieron bien en reconvertirlo en el Benfica. No fue un paso atrás en su carrera ni en sus prestaciones ni en su evolución como futbolista, sino todo lo contrario: gracias a esta decisión se ha aupado en uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, y debería ser titular en la selección portuguesas durante abundantes lustros, a no ser que aparezca un fenómeno, con lo difícil que es. Maduró como jugador, posiblemente también como persona, y se convirtió en miembro del Real Madrid. Aunque la competencia con Marcelo (posiblemente, el mejor lateral zurdo de la actualidad) es feroz, lo que le resta minutos en SU posición, y también como titular, está ofreciendo un rendimiento francamente bueno: y cuando le toca actuar de lateral, sigue siendo el futbolista que maravilló a portugueses y enfermos del fútbol internacional: incisivo, técnico, proyectándose a la mínima en ataque, certero en el centro. En definitiva: sumando, aportando para contribuir a que su equipo sea más temible. Sinergia de cualidades. Recuerdo que descubrí a Coentrao en el Mundial sub20 del 2007, de él escribí esto en su momento: "extremo izquierdo muy dotado para el regate. Le gusta encarar a su defensor y posee gran variedad de recursos para marcharse de éste, aunque en demasiadas ocasiones abusa de ello y no es todo lo desequilibrante que debería. Es rápido, técnico y tiene un duro golpeo de balón, aún debe mejorar en la precisión de sus centros laterales. Además tiene un buen físico, es bastante equilibrado. Domina tanto el golpeo con el interior como del exterior de su bota, siendo zurdo. Algo "piscinero", siempre lo intenta y cuando el balón está en su posesión en posiciones delanteras siempre da sensación de peligro." Como extremo le faltaba capacidad de desequilibrio, en términos del más alto nivel. Como lateral rotundamente no. Un paso atrás, el retraso de su demarcación en el campo, que a la larga se convierte en cinco hacia adelante. Perspectiva a medio y largo plazo, yeah.

Por otra parte, Jordi Alba lleva ya varias temporadas proyectando, mostrando, lo que puede llegar a ser. Le falta continuidad en minutos (afirmación estrictamente cuantitativa), y por tanto también en el rendimiento. Pero me atrevería a decir que en cuanto le dieron una mínima parte de las oportunidades que merecía se metió a la afición valencianista en el bolsillo. Él es otro que era extremo puro; de hecho hacía las delicias de los auténticos aficionados al fútbol (término estrictamente cualitativo) en el filial valenciano, con la musicalidad, poesía e inteligencia de sus movimientos sin balón. Exquisitos. Soberbios. Despampanantes. Sin menospreciar sus cualidades técnicas, físicas y espirituales (y con esta acepción me refiero a su disposición por dar todo una vez empieza el partido). De hecho era la flecha, el puñal, del Mestalla. Es posible que le faltara un poco de calidad, en todos los sentidos, para ser un extremo de primer nivel: fue retrasar su posición, aprehender a toda velocidad nociones tácticas y defensivas (debe seguir aprendiendo, esta vez sin hache, probablemente hasta que se retire) y poner al servicio del equipo el "paquete completo" de sus cualidades para convertirse en, posiblemente, el mejor lateral izquierdo español de la actualidad. Y si sigue por este camino no debería tardar en ser considerado como uno de los mejores del resto de Europa (y por consiguiente el Mundo). Proyección ofensiva, llegada al espacio, apoyos al extremo, ayuda en la salida de balón (de hecho, la temporada pasada era clave su rol en esta faceta cada vez que jugaba), centros al área, disparos, llegada hasta la línea de fondo, combinaciones,... típicas acciones que debes esperar del Jordi Alba lateral. Nuevamente, un retroceso posicional se convierte en un adelanto profesional. Paradojas de la vida.

Por eso me sorprendo cuando algún futbolista se niega a cambiar de posición, especialmente si ocurre en categorías inferiores, cuando es probable que ese cambio repercuta en su beneficio personal. Hay jugadores que no tienen la categoría suficiente para jugar de extremos (siempre dependiendo del nivel al que se pretenda triunfar), y deberían ser aconsejados por sus técnicos para intentar la reconversión a lateral. Como ejemplo ahora mismo me viene a la cabeza el nombre de Jeffrén.

También debo decir que yo para los laterales tengo un gusto personalísimo: me gusta la delicadeza, la clase, la elegancia, la técnica depurada, que aporte soluciones ofensivas; no exenta de compromiso y profesionalidad. Probablemente por eso mi lateral favorito, uno que haya visto, es Christian Ziege. Un lateral, que curiosamente, llegó a ser utilizado a mi juicio en demasiadas ocasiones como centrocampista de banda. Puedo afirmarlo: Ziege es el ideal que tengo yo para cualquier lateral del mundo. Por eso, cada vez que veo un crío (en Mundiales y Europeos de categoría sub17) que se asemeja en su forma de jugar, cualidades físico-técnicas y lenguaje corporal, como pudieron ser los casos de Joe Mattock y Marvin Plattenhardt, me emociono. Sin embargo, es un hecho que este tipo de lateral no suele ser muy apreciado por los entrenadores, e indudablemente eso es una desgracia para el mundo del fútbol. Me da la sensación que cualquier entrenador prefiere un tronco con un físico privilegiado cuya finalidad es ejercer de estorbo, o un excelente/notable/buen defensor con nula aportación en el plano ofensivo. Desprecian la belleza estética, la sensualidad del juego, la importancia de los detalles, la imaginación al servicio del conjunto; abogan por la mediocridad, la fuerza bruta, el conformismo. Craso error.

La lírica de un tipo como Ziege, o en menor medida, Graeme Le Saux y Dan Petrescu, debería ser irrechazable. Estos son señores laterales: capaces de hacer olvidar las circunstancias, la vida personal, de cualquier amante del fútbol. Injustamente tratados, injustamente olvidados. Aquí en el fondo un romántico que quiere rescatar sus nombres, sus hazañas, y sobre todo las sensaciones que transmitían: llenaban el corazón. Frente a la exuberancia de Roberto Carlos o la perfección de Maldini me decanto por un Ziege, un Le Saux, un Petrescu. Como criterio estético-futbolístico personal. Posiblemente sea Daniel Alves el que más se asemeje a ellos en los tiempos actuales. Otro brasileño, que se ha quedado por debajo de lo que apuntaba, Rafinha, no le anda a la zaga. No quiero acabar sin decir que ésta me parece una de las épocas con laterales de mayor nivel: Marcelo, Daniel Alves, Sergio Ramos, Evra, Coentrao, Ashley Cole, Maicon, Kolarov, Lahm, Bale, Schmelzer,...

¡Larga vida a la estética! ¡A la estética verdadera (la lírica)!

Vídeos de Christian Ziege, Graeme Le Saux y Dan Petrecu, respectivamente:








ENLACES RECOMENDADOS:

Lateral izquierdo, se busca sucesor
Lateral derecho, tesoro infravalorado

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9/19/2011

Mata, como excusa

"¿Qué es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión. Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor"

Michel Houellebecq, El mapa y el territorio (Anagrama)


Posiblemente, Michel Houellebecq sea uno de los escritores contemporáneos que mejor habla (porque lo conoce) sobre el vacío existencial; sus obras son, en general, tremendamente pesimistas, analíticas, punzantes, y en cierto sentido provocadoras. Sabe cómo remover la conciencia del receptor. Su prosa fría, plana, escrutadora, creo, le ayudan a causar aún un mayor impacto. Aunque no sea especialmente citado por él, se nota que ha bebido de Albert Camus (probablemente sólo en su juventud, sin embargo la marca ahí sigue); si bien en Camus, bajo mi interpretación, no se entienden (o no se aceptan) las acciones y los pensamientos de la humanidad; la hipocresía, la levedad, la crueldad, la dolorosa contradicción de lo que se dice, se muestra, se proyecta,... y lo que se hace. En cambio, Houellebecq tiene asumido e integrado que la humanidad no tiene solución, la acepta tal como es, no tiene interés ni intención de cambiarla; intenta explicar, entender, analizar el comportamiento de los seres humanos y las sociedades que lo integran, ya sea a niveles macroscópicos o más delimitados. Otro célebre escritor que creo, habla magníficamente sobre el vacío existencial, aunque desde una perspectiva completamente distinta, es Samuel Beckett. En él, podríamos decir que el humor es más hiriente y a la vez compasivo con uno mismo; se proyecta el vacío y la incoherencia vital desde la incapacidad de hacer; sus personajes se caracterizan por ser erráticos, bastante bufones o graciosetes, sin un claro objetivo en la vida, que no creo que sea porque nunca se han detenido a pensar en ello, sino más bien porque no pueden, son incapaces, de hacer algo. El cansancio mental (a mi juicio físico en mucha menor medida, aunque se interrelacionan), el adormecimiento vital por miedo al sufrimiento y al rechazo sentido, les atenaza y les lleva a la ausencia casi total de iniciativa; en cierto sentido la vida se convierte en un juego en el que se encuentran totalmente a merced de los demás, aunque quieran tener poco o nada con ellos.

Houellebecq, Camus, Beckett. Tres grandes genios de la literatura, que creo, reflejan cada uno su sentir y sus incertidumbres en la vida que les ha tocado. En muchos aspectos coincidentes, pero desde diferentes ópticas y perspectivas.

La cita del comienzo tiene como finalidad ayudar al desarrollo de una idea, una teoría, un pensamiento que ronda en mi cabeza; y que puede ligarse al mundo del fútbol y al caso de Mata en particular. Y es que en una sociedad de mercenazgo, dónde el trabajo es indicador del estatus social y también del valor del habitante, dónde el número de cifras de la cuenta corriente, o el patrimonio, define la honorabilidad y el prestigio de la persona; triunfar en el fútbol profesional, con todos las ventajas e inconvenientes, es un privilegio. Más aún, cuando mucha gente, yo diría la mayoría, no trabaja en lo que le gusta, desperdicia valiosas (o no, pero al fin y al cabo es su tiempo) horas de vida en algo que acelera su muerte. Diré más: muchos no saben a lo que se quieren dedicar; pero en demasiados casos, tampoco se pueden permitir el ir dando tumbos hasta descubrir su verdadera vocación (si es que la descubren, al menos lo intentan). ¿A qué lleva a todo ello? No en todos los casos, pero sí creo que para un abrumador porcentaje, a la mediocridad no escogida (sostengo que todos somos mediocres en algún sentido) y a la frustración.

Mata, un ejemplo dentro y fuera del campo, admirado futbolista por el autor de este blog, como creo que ya ha quedado patente varias veces; abandonó el Valencia para probar suerte en un nuevo grande de Inglaterra, el Chelsea, su ausencia se notará. Mis opiniones ya la conocen los habituales de este sitio, por eso he querido hacer una consulta, escuchar la opinión de una de las voces valencianistas que personalmente considero más respetables e interesantes de internet. Original, ocurrente, culto, a veces irreverente y provocador, pero siempre certero en sus explicaciones y teorías, conocido como postmoe, hace ya algún tiempo le hice un breve cuestionario (tres preguntas) que muy amablemente contestó (las negritas son mías):




- ¿Qué ha supuesto el paso de Mata para el Valencia, a todos los niveles (deportivo, social, anímico, conceptual, etc.) que puedas imaginar? ¿Y qué ha sido el Valencia para Mata?

Mata ha supuesto para el Valencia el reencuentro con el futbolista auténtico. Mata ha sido fuera del campo el mismo que sobre el césped, un elemento importante por lo que no se ve, por el movimiento alrededor del balón y del foco mediático.

Mata puede haber educado, sin quererlo, conciencias futbolísticas. Y para mí el Valencia ha sido para él la mejor escuela posible en lo deportivo... y, tanto por lo bueno como por lo negativo, en lo social. No veo otro sitio hoy por hoy que sea más adecuado para un joven valor es España. De ahí lo incomprensible de algunas decisiones personales de futbolistas.

Al mismo tiempo creo que la institución en sí también ha encontrado un modelo en Mata. No se está fichando igual. Se siguen cometiendo errores, la crisis y ciertas decisiones van a pesar en la aplicación de modelos de formación realmente transversales... pero es cierto que desde Mata parece más patente el deseo de buscar lo que él representa y de moldear los códigos internos a lo que él es. Es una sensación, porque dos temporadas no son nada fiables para aislar una tendencia. No obstante dudo que Mata no haya influido.

Otra cosa que no podemos obviar es que los futbolistas tienen un ascendente sobre las plantillas que habitan. Veo a Alba, a Guaita y a Alcácer y no puedo desligarlos de Mata. Porque es clave para un chaval ver algo tremendamente atractivo, a un nivel altísimo... que sin embargo es un objetivo alcanzable. Mata es ese futbolista intelectual que todos podríamos emular hasta cierto punto. Y no por ello deja de ser uno de los mejores futbolistas de la década. Su fútbol es talento aplicado y a la vez aplicación de leyes que construyen talento. Buscando lo que busca Mata un futbolista encontrará el mitificado talento. Emery dijo en su primer año en el Valencia que "Mata es un futbolista que está creciendo por encima de sus posibilidades". Puede que sin querer (o puede que queriendo) diera en el clavo. Mata, más allá de ser un jugador con un perfil concreto es un jugador de método: no le frenan sus aptitudes físicas o su medidor de virguerías, le frena el mismo método que aplicará hasta superar cualquier barrera. Dicho de otra manera, no le frena nada.



- Personalmente, considero a Mata el futbolista que mejor ha comulgado con el sentir de los aficionados, también el más carismático desde Claudio López, aunque en este caso le considero un "líder silencioso". ¿Cuál es tu visión al respecto?

Creo que de alguna manera lo he dicho todo: Mata es un futbolista a analizar, que ayuda a entender el fútbol. Que transmite a la afición una riqueza que la mayoría es incapaz de aportar y que en el peor de los casos irrita a sus críticos que no saben encontrar ni sus virtudes ni mucho menos sus defectos. Eso sí, personalmente creo que por suerte jugadores como Rami, el Tino y Jonas van a llenar rápido el espacio carismático. La afición ha tenido suerte, porque aunque diferentes, se trata de futbolistas que transmiten aspectos atractivos del fútbol. Que muchas veces nos olvidamos de eso, de lo bonito que es que un futbolista conecte y desarrolle su personalidad positivamente.



-¿Qué le depara a Mata el futuro? ¿Acierta marchándose al Chelsea? ¿Triunfará? ¿Se estancará?

Para mí Mata no es un jugador que pueda estancarse. Sólo lo hará traumáticamente, frenado por las lesiones o por algún problema que pueda romper su cabecita perfectamente amueblada. El Chelsea se beneficiará de él, y él del Chelsea. El único pero que le puedo encontrar es que es un líder silencioso. Eso a veces no basta. A veces. En cuanto a su decisión, la entiendo y casi la comparto... pero también hay que decir que en el Valencia le quedaba un buen cuarto de su recorrido: el ciclo que parece estar preparándose a nivel de plantilla me ha sorprendido, no es un ciclo preparado desde la inocencia y tiene detalles de equipo altamente competitivo. Mata integrado y liderando una plantilla así es un futbolista aspirando a títulos. Pero no tengo ninguna duda: en el Chelsea va a ganar algo, y más con un Villas-Boas que potencia cosas parecidas a las que potencia Emery. Nos era traumático para Juanín el cambio de entrenador.


Certeras y concisas palabras con las que estoy de acuerdo al cien por cien. Me parece envidiable la capacidad crítica y analítica de postmoe, así como la forma en la que plasma su visión. Mata es fútbol: nació para jugar al fútbol, dignifica el deporte, es la excepción que hace sentir que este juego merece la pena. Personalmente no soy de los que piensa que un futbolista debe dar ejemplo: cada uno hace con su vida lo que quiere, y especialmente, lo que puede. Nadie está obligado a dar ejemplo, a ser adalid o símbolo de nada. Cobrar mucho, cobrar más, no tiene que estar relacionado con ser más honesto, simpático, atento, curioso. David Trueba creo que refleja muy bien, en su excelente novela Saber Perder, la parafernalia y el submundo que rodea al fútbol: fama, mujeres, drogas (el alcohol es una, aunque sea legal),... y todas las cosas que derivan de esto (horarios intempestivos, superficialidad, "amigos chupasangre", ley del mínimo esfuerzo, desatención,... en definitiva, infelicidad por exceso) . Por eso es tan gratificante encontrar a alguien que se sale del molde, de la norma, creo, que de forma sincera. En cierta manera son especulaciones, desde una óptica posiblemente idealizada, ya que no conozco personalmente a Mata. Pero es que Mata transmite otras cosas, cosas que personalmente uno valora, por encontrar escasas. Hace poco Cristiano Ronaldo hacía unas incendiarias y grotescas declaraciones, en las que venía a decir que le silbaban en todos los campos por ser rico, guapo y gran jugador. Si bien es cierto que la envidia es una cualidad común al ser humano, no creo que el jugador portugués tenga ni siquiera un ápice de razón en su diagnóstico. Si le silban y le increpan; es más bien por su prepotencia, por su chulería, por su altivez, por su garrulismo enmascarado de sensualidad debido a la fama y el dinero, por su egoísmo, por su actitud despótica y en definitiva, por considerar, directa o indirectamente, al resto de la humanidad, inferior. En ese sentido, uno, hasta el más desgraciado del mundo (aunque dudo que tuviese gana alguna, la desgracia es un pesar que impide cualquier otro sentimiento o sensación), se podría reír de él y su banalidad. También, Cristiano Ronaldo es un reflejo de lo peor del ser humano: los demonios, como los llamaba Baudelaire, que cada uno tenemos en nuestro interior. Por eso, en parte también, porque la gente no quiere verse en ese "espejo", se le silba; como si así no tuviera nada que ver con él y su egolatría. El contraste con Mata es evidente; podrá ser peor jugador, menos guapo y menos rico (hablando sólo en términos monetarios) que Cristiano, pero, la admiración que la gente pueda profesar por él, creo, será mucho más sincera y profunda. Desde luego, en caso de ser mujer heterosexual u hombre homosexual, y ser correspondido, no tendría dudas en elegir a Mata. Todo esto no quiere decir que Cristiano Ronaldo sea un mal profesional, no tiene nada que ver, además me consta que no lo es, en un sentido estricto y pragmático del término.

He subrayado algunas frases y palabras que he considerado tremendamente interesantes, que resumo y reformulo para concluir este artículo:

"Mata es el reencuentro con el futbolista auténtico, un elemento importante por el movimiento alrededor del balón y foco mediático; el Valencia ha encontrado un modelo en Mata, que además es un ascendente sobre compañeros presentes y venideros. Todo un talento aplicado y al mismo tiempo aplicación de las leyes que construyen el talento; no le frena nada, y si se estanca, sólo será de forma traumática. Aunque me queda una única duda: un líder silencioso a veces no basta."


Mientras se escribía este artículo sonaba Jumping Ships.

ENLACES RECOMENDADOS:

El héroe que no reinó (27-agosto-2011)
Cuestión de conexión (26-julio-2009)
Juan Manuel Mata (1-mayo-2007)
¿Por qué el Valencia debería fichar a Mata? (18-diciembre-2006)

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8/27/2011

El héroe que no reinó

"Panegírico significa más que elogio. El elogio contiene indudablemente la alabanza de la persona, pero no excluye una cierta crítica, un cierto reproche. El panegírico no implica ni reproche ni crítica."

Littré, Diccionario de la lengua francesa (a través de Panegírico de Guy Debord (Acuarela))


Hay personas capaces de suscitar emociones en otras, ya sea per se o través de algún tipo de, podríamos definirlo así, en un amplio y abstracto sentido de la palabra, arte. Después podríamos diferenciar si esa emoción suscitada es banal, superflua, profunda, intelectual, primigenia. Las más nobles, y muchas veces las más salvajes, violentas y brutales, son las últimas. Juanín Mata era un futbolista de ésos, sí, que llegan al corazón. Y no hablo de amor ni tampoco en términos sexuales; sino más bien metafísicos, o platónicos, si se quiere. Es difícil explicarlo, más aun con palabras, con lo sencillo que es llegar al entendimiento con un sincero gesto, sin charlatanería ni parodia de por medio. Digamos que Mata conectó con el aficionado che. Afirmemos, aunque sea arriesgado e inadecuado generalizar. Sustentado en sus actuaciones individuales y sobre todo, colectivas, Mata se ganó el beneplácito de la afición valencianista. En esta coyuntura, creo que también debemos tener en cuenta la influencia, el comportamiento, de Mata, fuera del terreno de juego. Porque si por algo se puede caracterizar Mata es por ser un tipo sencillo, amable, sincero, honesto; en definitiva, ejemplar. Demasiado ejemplar, diría yo. Tampoco es que fuera un asceta o un monje -que ejemplos de éstos deshonestos seguro podemos encontrar-, pero sí era un chaval coherente; demostrando un grado de madurez poco usual (o poco publicitado) para un joven, y sobre todo, un futbolista.

El caso es que conectó desde un principio: su procedencia no fue obstáculo sino más bien lo contrario; procedente del filial del Real Madrid, prefirió desarrollar su juego de élite en el Valencia al por entonces galáctico mundial. El proyecto que ofrecía, la capacidad de desarrollar su potencialidad, era claramente superior. El historial y la trayectoria hasta entonces también le avalaban: campeón de Europa sub19 siendo el referente, siempre destacando en las inferiores del equipo de la meseta, también lo logró en el B. A pesar de que los comienzos fueron duros ("vemos un niño dónde necesitamos un hombre"), con el ridículo y contraproducente ostracismo al que le sometió el propagandístico Quique Sánchez Flores, no tardaría en hacerse con un puesto como indiscutible. La destitución de Quique, y la llegada de Ronald Koeman, si bien en otros aspectos fue desastrosa (no es ocasión de conjeturar sobre los motivos, aunque quién más quién menos se los puede imaginar), fue clave y fundamental para la explosión de Juanín, inmediata por otra parte, debido a sus condiciones y cualidades futbolísticas. No podía ser de otra manera.

Desde luego y bajo mi punto de vista, desde la salida de Claudio López, ha sido el futbolista más importante espiritualmente del Valencia, no tanto para el equipo y sí especialmente para los aficionados. Creo que Mata, inconscientemente, y haciendo analogías un tanto imprudentes; era el tipo que hace sentir al individuo que la vida SÍ merece la pena ser vivida, que existe belleza y está al alcance de nuestras manos, aunque claro, una belleza no despótica ni superficial ni soberbia, tampoco la que estamos acostumbrados a ver o imaginar, sino de una índole más profunda, más idealista y utópica si se quiere. He dicho que Mata era la coherencia, pero también la poesía, la poesía más romántica y desarrollada por los sentidos, tal y como la pudo sentir André Breton, por ejemplo. Mata representa la vitalidad, la inteligencia, las condiciones aprovechadas, el trabajo bien hecho; y además la verdadera modestia, la verdadera humildad; y además la ambición, el liderazgo silencioso; y además la discreción; y además la flexibilidad; y además... Mata es un todo en uno, uno de esos ejemplares únicos, especiales, que salen cada cierto tiempo. Uno de esos tipos que son tan fáciles de admirar, que en general, cuentan con pocos admiradores, aunque leales. Mata es ese grupo de música que descubriste cuando estaban empezando, que te emocionó como pocos y te sigue emocionado, que creció y fue ganando adeptos y conforme lo hacía, te sentías parte de ese crecimiento, de esos pequeños éxitos, hasta convertirse en un grupo de masas. Tenían talento para serlo, intuías que tarde o temprano lo lograrían, pero tu vertiente egoísta se entristece de que tu pequeño secreto ya no sea sólo tuyo, y sientes que se ha banalizado. Ejemplificando; Mata no sería un Coldplay o un U2, pero sí un Interpol o Radiohead. Menos conocido para el gran público, para la gente de la calle, y aún así, con una abundante legión de fanáticos. El misterio, la incertidumbre, se terminó, lo que hace volver de golpe, arrastrando los piños por el suelo, a la realidad: ese mundo de máscaras e imposturas, de bajeza y borreguismo colectivo: "Jamás pude bastarme a mí mismo, y hoy menos que nunca. Es sorprendente, ¿verdad? Los hombres creo yo, fingen sólo no estar solos, porque siempre están solos. Cuando se ve cómo son absorbidos por sus comunidades: ¿o bien son precisamente las uniones, las sociedades, las religiones, los Estados, pruebas de una soledad infinita?" (Helada, de Thomas Bernhard (Alianza))

La realidad.

La realidad es que Mata nos legó cuatro temporadas inmejorables a nivel individual: nos hizo disfrutar; nos ofreció goles, asistencias, esfuerzo, movimientos, combinaciones, gestos, comportamientos, et caetera, et caetera. La realidad es que el poso que deja Mata va mucho más allá del nivel y el rendimiento ofrecido. La realidad es que los valencianistas (entre los cuales me encuentro yo particularmente como valencianista) le echaremos de menos como emblema, ídolo, héroe que no llegó a reinar.

No sé si esto es un panegírico, un tributo, un homenaje, una despedida, un agradecimiento o todo al mismo tiempo.

See you in Champions League final 2011/2012


Mientras se escribía este artículo sonaba, repetidamente:

Lori Meyers - Mi realidad

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Cuestión de conexión (26-Jul-2009)

Foto: www.zimbio.com (Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images Europe)

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6/20/2011

Henri Lansbury: el embrutecimiento en el fútbol como signo de decadencia

Ese cuerpo que tú tuviste
más bello que el de las estatuas
se disuelve como las baratas
en soluciones para insectos

Poema de Armando Uribe, a través de No leer de Alejandro Zambra


Posiblemente con 16 años, Henri Lansbury era el futbolista más parecido a Guardiola desde el propio Pep: pivote defensivo organizador que sobresalía por la inteligencia y la capacidad de pase y de distribución; se movía en los mismos designios que el español, y por supuesto, sus zonas de influencia eran similares. Para ser preciso: él era la zona de influencia, y con esto quiero decir, que el equipo se movía en torno a su cerebro, en base a su central figura, estaba jerarquizado por ser Henri el futbolista con mayor talento. Lejos de ser esto una rémora, el inglés, a pesar de su liviano físico, con una melena ondulada y movimientos sensuales, a través de su innata elegancia, lograba hacer que el conjunto funcionase como una máquina perfectamente diseñada y engrasada. Estéticamente era una delicia de jugador, impresión que además se veía refendrada con rendimiento. Uno de los jugadores que más me ha emocionado sobre un campo de fútbol, pese a identificarme a mí mismo y en mis ideas futbolísticas como alguien al que encanta la sobriedad, la disciplina y la solidez. Eran tiempos cada vez más lejanos: corría el año 2007, se disputaba el Europeo sub17; después haría lo propio en el Mundial de idéntica categoría. Representaba a Inglaterra, una tierra que al menos desde que tengo consciencia, no se ha destacado como un país del que hayan salido grandes estilistas. Afortunadamente, la dinámica podría cambiar.


Se me cae el alma a los pies, una manera un poco exagerada de expresarme, para hacer hincapié en el sopor y delirio irritado en el que caigo, cuando veo a Henri a día de hoy, actuar de mediapunta o interior de banda. No logro evitar un pequeño enfado interior, como de irritación e incredulidad, ante el conservadurismo y la inoperancia que parece imperar en la mayor parte de entrenadores del fútbol de élite y semiélite. Mis pensamientos martillean la cabeza; están desaprovechando gran parte del talento de este muchacho, todavía de veinte años. Podrá triunfar, relativamente o no, pero me enfurece pensar que podría ser un futbolista grande, limitado pero GRANDE, ejerciendo de eje, de ancla, de organizador, de surtidor de ataques, de cerebro, de jefe, de amo; y probablemente no se convierta en tal por culpa de los que deciden si juegas aquí o acullá. Verlo en la selección inglesa, partiendo desde el banquillo, alejado de su zona predilecta, o cuanto menos, de la región donde puede dejar constancia de toda su influencia, ha sido desolador.

Aún pertenece al Arsenal, club en el que no parece contar mucho para Arsene Wenger, en parte por la competencia (Wilshere, Ramsey), en parte porque el francés, las pocas ocasiones en que lo ha empleado, le ha puesto escorado a una banda; alejado del juego, promoviendo su desconexión e irregularidad. ¡Serás maldito y canalla! No dudo del gran ojo clínico del alsaciano para descubrir y hacer brillar a talentos (los antecedentes así lo certifican), pero sinceramente creo, que si no rectifica, en el caso de Lansbury se equivoca. Un Lansbury que ha estado cedido las tres últimas temporadas (no completas, algunas), donde ha respondido con magnificencia, pero alejado de su localización óptima. No quiero que me entiendan mal, Lansbury de mediapunta o de interior sigue siendo un jugadorazo; con excelente juego al primer toque y último pase, la técnica individual y visión de juego siguen quedando patentes. Pero se me hace tan... insustancial, aunque no lo sea. Con lo difícil que es que te salga un Guardiola... pienso que se desaprovecha su potencial de esta manera.

Escribí allá por 12-05-2007: Jugadorazo, es una predilección personal. Un pivote defensivo que si sigue con su progresión apunta a convertirse en uno de los mejores del mundo en su demarcación. Con un juego muy calmado y mucha pausa, marca el tempo de los partidos. Su colocación táctica es casi perfecta. Diestro, es un tipo tranquilo que nunca se pone nervioso. Toca, distribuye, abre el juego, capacitado para jugar tanto en corto como en largo, ... nunca se complica. Juega fácil. Técnicamente su nivel es notable, tiene variedad de recursos y es complicadísimo quitarle la pelota. Poseedor de un gran disparo lejano. Gran toque de balón, su visión de juego también es sobresaliente. Ante todo es un futbolista muy inteligente. Físicamente es endeble, aspecto que debe trabajar, y le falta velocidad. Pero todas estas debilidades las subsana con su increíble inteligencia sobre el terreno de juego. Un diamante, para mí el mejor del torneo, con eso lo digo todo.

Más adelante en 21-05-2007: Es que es un "4" de los que te deja sin aliento, apenas lo ves sobre el campo ya te quedas prendado debido a su juego y a su magia. Partiendo de la posición de pivote defensivo es el encargado de organizar el juego de su equipo y hacer que éste sea fluido. Con sus características y condiciones futbolísticas hace mejores a sus compañeros. Distribuye en corto y en largo, se ofrece, toca, regatea, abre el juego,... Siempre demostrando una pausa y una serenidad impresionantes para un futbolista de su edad, marca el "tempo" de los partidos. Diestro, posee una técnica individual notable y muchos recursos tanto para el regate como para el pase, además de un gran y preciso toque de balón y una excelente visión de juego. Algo que aún le hace más importante es que nunca se pone nervioso y jamás se complica la vida, hace que el fútbol parezca más fácil de lo que lo es realmente. Muy inteligente sobre el terreno de juego, pese a poseer un físico liviano y mejorable, suple esta debilidad con un extraordinario sentido táctico. Es rarísimo verle perder una pelota o fallar un pase. Además, tiene un gran disparo a puerta desde media y larga distancia. Henri es lo que viene siendo un jugador completísimo, por el que cualquier entrenador suspiraría por tenerlo entre sus filas. Aunque las comparaciones siempre son odiosas, diré que en algunos momentos me recordó a Pep Guardiola por su forma de jugar, aunque quizá el inglés sea más completo y equilibrado. (...) Ojalá siga con su progresión y no se estanque, amén de mejorar sus debilidades, ya que debe ganar fortaleza física y mejorar su resistencia. Desde ya les declaro que es una predilección personal, su juego me ha "enamorado". Tiene clase para triunfar, es mi "apuesta" de futuro.

Y por último el 10-09-2007: Ha jugado algo más adelantado que en el Europeo donde le cuesta más entrar en contacto con el balón, lo prefiero como eje del centro del campo unos metros más retrasado. Diestro muy calmado y sereno, con un envidiable criterio, nunca se pone nervioso. Muy capacitado para la distribución, es elegante y posee una gran visión de juego así como un preciso golpeo de balón. Siempre juega simple y rara vez se complica. Posee un gran disparo desde media distancia y es todo un especialista a balón parado. Le falta ganar masa muscular, aunque pese a esto sabe utilizar su cuerpo. También le falta velocidad "explosiva" y resistencia. Necesita sentirse importante para rendir mejor. Predilección personal.

Sigo pensando lo mismo: un enorme talento que además ha mejorado físicamente, cuyo propio talento puede perderse por la, a mi juicio, ineptitud de reconocer su unicidad en un sentido enteramente positivo, o lo que sería peor, la cobardía por no atreverse a hacer sustentar su equipo en un centrocampista físicamente débil, o si se quiere, menos dotado que otros brutos y mutantes, con sin embargo, terribles carencias futbolísticas. ¡Menuda paradoja, no es cierto! Las responsabilidades a los que no saben o no están capacitados: el mundo al revés, o más bien, fiel reflejo de la sociedad occidental actual: dónde para ser político aparte de renunciar a la decencia y a la dignidad, parece valer más no contar con estudios ni saber otro idioma que no sea el propio, ¡cuándo para acceder a cualquier trabajo corriente piden mínimo dominar el inglés y experiencia!

Tras esta breve disgresión, concluyo la exposición expresando nuevamente mi malestar por el embrutecimiento al que demasiados entrenadores someten al fútbol, siendo los peores parados los futbolistas de talento y potencial. Y esperando que Henri Lansbury; por su porte, por su elegancia, por su técnica, por su calidad, por su propuesta, triunfe, ya sea de mediapunta, interior, mediocentro, delantero o defensa central. Aunque a mí cómo me gustaría verle es ejerciendo de Guardiola. ¿Qué hubiera ocurrido si Cruyff no se hubiera cruzado en su camino? Probablemente Lansbury nos ilumine, sirva como norma y Guardiola sea la excepción.

Foto: www.zimbio.com (Gabriele Maltinti/Getty Images Europe)

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5/16/2011

Anass Achahbar

Retumba. Sonido esplendoroso. Primero el rayo, destello, después retumba el trueno. La velocidad de la luz es mayor que la del sonido.

En medio de una tormenta de verano, en mitad del bosquecillo, habiendo salido para disfrutar de la naturaleza: esa que nos habla sin vociferar ni articular palabra; a través de los sentidos percibimos sensaciones, movimientos, sonidos, coexistencia. Y miedo: la tormenta, que no durará más de treinta minutos, te ha pillado entre los árboles y matorrales; los animales huyen o retornan a sus guaridas. Tú no puedes: estás demasiado lejos de casa, en otras circunstancias más bien considerarías que estás cerca, pero no en este preciso momento. Justo ahora, en este instante, el preciso instante en que necesitas cobijo, te sientes desvalido, no tienes sitio en donde guarnecerte, o simplemente, cerrar los ojos e imaginar que estás en el pasado: en aquel momento dónde sonreías, vibrabas, desprendías calidez. ¿Qué hacer cuando huyes pero te das cuenta de que no puedes huir? Los segundos parecen minutos, los minutos parecen horas.

Así es Anass Achahbar. Muchas "tormentas de verano" en el transcurso de un partido. Aparición fulgurante y ¡zas, en toda la boca!. Acaba de proclamarse campeón de Europa sub17, ejerciendo de delantero titular de Holanda. Nacido en 13 de enero, del año 1994, a pesar de no haber anotado ni un solo gol, ha sido el futbolista más destacado de su selección, que contaba con otros prometedores talentos como, sobre todo, los centrocampistas Kyle Ebecilio -todocampista de gran potencia física y técnica- y Yassine Ayoub -el hombre invisible que todo lo hace-. Perteneciente al Feyenoord, no debería tardar en ganarse un hueco en el equipo titular. Es joven: pero la premisa en casos como éstos, me parece, innecesaria deportivamente hablando.

Capacitado para inventar una genialidad en el momento más inesperado, se trata de un delantero zurdo de depurada y preciosista técnica individual. Eléctrico y fantasioso, especialmente hábil en el regate y los desmarques de arrastre; sus cambios de ritmo, además de poderosos, son violentos e inteligentes; pongo un ejemplo, aún le estoy viendo (en mi cabeza) desmarcándose hacia el área pequeña para de pronto frenar en seco y retrasarse un poco esperando el centro hacia atrás: estaba solo, su camarada no le vio. Otro ejemplo: es un espectáculo verle lanzar un espeluznante desmarque desde media distancia al primer palo, para dejar a su compañero, que llega desde atrás, totalmente liberado de la marca. Así es Achahbar: capaz de crear huecos, espacios, ocasiones para él mismo o para sus colaboradores. Porque individualmente es un futbolista que merece la pena admirar, o al menos disfrutar; por su técnica, pillería y violencia; pero colectivamente siempre aporta, no ya sólo desde la atención que recibe por parte de los jugadores rivales como futbolista especial, ni por sus movimientos de arrastre; también se maneja a la perfección en la asistencia al compañero que llega desde atrás. Se le ha visto bajar a recibir desde la frontal del área, unos metros, recibir de espaldas a portería y después; ya sea aguantar el balón o ¡jugar al primer toque! hacia la meta adversaria: de esta manera disfrutamos de un taconazo que no desaprovechó Ebecilio incorporándose desde el centro del campo. Se entendían especialmente bien estos dos: el beneficiado, por supuesto, fue el volante/mediocentro; y la selección oranje. Sutil en el golpeo, pese a no ser excesivamente alto o corpulento es fuerte, además de rápido, y sabe proteger el balón: aguantarlo y "esconderlo". Por lo demostrado, debería mejorar la definición: quiere ajustar tanto, en ocasiones, hacerlo tan bonito, que la portería parece quedársele pequeña. Lo cierto es que "arma el pie" con rapidez y facilidad, aparenta sangre fría frente al portero, no parece ponerse excesivamente nervioso: así que otra posibilidad es, sencillamente, que no haya estado acertado. ¿Le falta instinto de killer? Es algo para lo que no me siento capacitado a responder.

Se mueve por todo el campo; cae a bandas, baja a recibir, se desmarca. Es inteligente a la hora de realizar estos movimientos. También aporta en la presión defensiva, aunque es cierto que tiende a dosificar esfuerzos, posiblemente para mantenerse en los minutos finales del encuentro casi tan explosivo como al comienzo. No obstante, si una pelota rueda cerca de su posición, hará todo lo posible por hacerse con ella e ir derechito hacia portería. Un tormento que encierra en su interior una (o varias) tormentas de verano. Hay que temerlo si se le tiene enfrente en un campo de fútbol: la huida no es una posibilidad, sí la humillación.

Triunfará.

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4/26/2011

Marc-André ter Stegen

Me entró miedo de pronto, el mismo miedo que sienten los descubridores al pisar la tierra desconocida, sabiendo que otra expedición sigue el mismo camino y que quizás ha plantado ya la bandera y tomado posesión del territorio; como los descubridores, obligados a temer que sean en vano las penalidades del largo viaje, todas las fatigas, el jugar a vida o muerte.

Cita de "El pan de los años mozos", de Heinrich Böll, traducido por Feliu Formosa (Seix Barral)
Aunque en este caso, Böll en su nouvelle se refiere a la sensación de "flechazo", ese miedo que entra en el cuerpo cuando te parece que has encontrado a la mujer de tu vida, y a la vez, la inmensa sensación de alegría y plenitud que crece de un lugar más intricado que las entrañas; creo que conviene diferenciar entre una total desconocida (o casi) de alguien que conoces por su fama, sus logros, su dinero, su reputación, etc., aunque no sea de manera personal, sí de oídas. Pienso que el valor necesario para lanzarse (sin saber a dónde) en el primer caso es mucho mayor, también la honradez del acto (honradez con uno mismo, principalmente). No conoces nada de esa persona, y en cambio, en el preciso instante en el que se ha mostrado ante ti, el de su aparición ante tus ojos (y tu cerebro), sólo deseas recorrer el mundo junto a ésta, pasar todo el tiempo del mundo en su compañía, o mejor aún, que sea el tiempo el que se congele en el momento en el que te abruma, te sobrepasa, la felicidad.

El caso de ter Stegen, no es asimilable en el sentido que le da Heinrich Böll (ese gran y olvidado escritor alemán) a la frase, al menos en mi persona; probablemente sí lo sea en el de algunas jovencitas (y no tan jóvenes) alemanas (y no alemanas). Titular en los últimos dos encuentros con su equipo, el Borussia Mönchengladbach, lleva apuntado en una de mis numerosas libretas desde que lo viera por primera vez en el Europeo sub17 del 2009. Pertenece a una de las más destacadas generaciones alemanas, compartió filas representando a su país, con entre otros, Marvin Plattenhardt, Shkodran Mustafi, Christopher Buchtmann, Reinhold Yabo, Mario Götze, Florian Trinks o Lennart Thy. Muchos de ellos ya han debutado con el primer equipo de sus respectivos clubes. Si con Neuer el país germano tiene el futuro asegurado en la portería por mucho tiempo (soy un ferviente seguidor del actual cancerbero del Schalke), irrupciones como la de ter Stegen no hacen más que confirmar que su selección está en manos prácticamente inmejorables. Realmente siempre lo ha estado (miramos atrás en el tiempo y encontramos nombres como Kahn, Köpke, Lehmann,... Maier), pero por si acaso en la actualidad cabía alguna duda Marc-André se encarga (y esperemos que se encargue) de disiparla.

Con el físico totalmente desarrollado (sólo horas de gimnasio, estiramientos, etc. pueden mejorarlo), este espigado futbolista, en cambio, todavía cuenta con cara de niño. Su pelo rubio, más bien amarillo, y las rojas mejillas, como si del pintalabios por excelencia de una mujer fatal se tratara (a lo mejor es por este motivo por el que detesto a las mujeres fatales), probablemente debido a la circulación, además de los ojos aniñados, que sin duda con el paso del tiempo y de fatigas se irán cubriendo de ojeras y demás imperfecciones propias de la edad, decía, le hacen tener ese aspecto aniñado. Sus rechonchos y amplios labios también ayudan a ratificar esa impresión. En realidad es un adolescente, un niño que va a ir a parar, sin remedio, a la corrupción y ese juego de imposturas, traiciones y máscaras que es la vida adulta. Bienvenido al mundo real. Afortunadamente, su camino parece claro, fácil de seguir: aunque no dudo que encontrará muchos "escollos" en el camino. Pongo como ejemplo a Miguel Brito: que podría haber sido uno de los mejores laterales derechos de la década pasada (de hecho, durante algunos momentos que incluso pueden alargarse hasta meses lo fue) y principios de la actual, y en cambio, por su falta de cerebro y su amor por la fiesta, el tabaco y lo que no nos ha contado se ha convertido, cada día más, en un bulto sospechoso. Pero ese es otro tema: vayamos al que nos importa ahora: no es otro que ter Stegen, prometedor guardamenta llamado a convertirse en uno de los mejores de su país, y me atrevería a decir, que a vestir la camisola (para esto también depende de sus adversarios, y pienso en el monstruo Neuer sobre todo).

Veamos pues; ter Stegen es un portero de buena complexión física (185 cm, 84 kg) y brazos largos; por lo tanto destaca por su envergadura. Asimismo, es muy coordinado y notablemente ágil y rápido. Además: impone. Su mera presencia, sus distinguidos movimientos, su sobria planta: sólo con eso ya ofrece sensación de seguridad a sus compañeros, a su equipo. En este caso no considero que sea engañosa, ya que es capaz de demostrar con sus acciones y decisiones que no se equivocan confiando en él. Quisiera aclarar que no me parece un superdotado, un crack de la portería, pero sí creo que puede y debe convertirse en un completísimo, seguro, sobrio, fiable, gran portero. No es poco, ni mucho menos. Al menos a mí no me lo parece. De los actuales de su país sólo veo por encima a Neuer, que además hay que tener en cuenta, como he dicho y redicho, es predilecto personal. Diestro, aunque el manejo de balón con los pies no es su faceta más destacada, no considero que se le de mal (incluso en un día animado me atrevería a afirmar que es bastante bueno): no suele complicarse, tiene potencia en el golpeo, y bastante aunque mejorable precisión. Además suele estar atento a las salidas, no es uno de ésos que se sienten inseguros una vez se encuentran fuera del área pequeña, su zona de seguridad es más amplia, por así decirlo. Su capacidad de colocación, tanto bajo palos como en una zona más lejana, es excelente; quizá sea ésta su característica más poderosa, el cemento que consigue que las demás cualidades se integren y se potencien unas a otras. La otra es su carácter, la personalidad. Aparte de ofrecer sensación de seguridad, él, su persona, es seguro. Manda, da órdenes, decide, se arriesga. Es valiente. A veces, como es obvio, se equivoca, incluso de forma un tanto clamorosa; algo lógico debido a su edad, inexperiencia y características. Pero no tengo dudas que es (y será) uno de esos porteros que suman mucho más de lo que restan: rara vez penaliza. No como otros, que de alguna forma, transmiten su acojonamiento y eso repercute de forma muy negativa en el funcionamiento del equipo. A ter Stegen, incluso en alguna ocasión, me pareció verle algún cariz provocador. Uno de los aspectos en los que debe hacer especial incidencia es, como les ocurre a la mayoría de los porteros, en los balones colgados al área: en ocasiones le cuesta salir a por ellos, otras mide mal y no despeja el balón o lo despeja en condiciones desfavorables. En este caso, sí pienso que la experiencia es un grado muy importante. Si lo trabaja, indudablemente que mejorará de manera notoria (tiene condiciones para ello). En los unos contra uno también se muestra seguro: tapa huecos, tarda antes de caer, es intuitivo; y en cambio, pienso que es otra faceta en la que debe progresar.

Por mí parte, no hay incógnitas: va a triunfar en el fútbol alemán y europeo; la única incertidumbre que tengo es ver hasta dónde, hasta qué altura, es capaz de llegar. Ya os digo que tiene condiciones para ser un sobresaliente portero.



Foto: www.my-sci.com (Bongarts/Getty Images)

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3/20/2011

Benjamin Jeannot

En el umbral del descubrimiento, desde el instante en que para los primeros navegantes una nueva tierra fue avistada hasta el momento de poner el pie sobre la costa, desde el instante en que tal sabio pudo convencerse de que acababa de ser testigo de un fenómeno desconocido hasta la fecha, hasta que comienza a valorar el alcance de su observación -abolido todo sentimiento de duración en la embriaguez de la suerte-, un finísimo pincel de fuego desprende o completa de manera única el sentido de la vida.

Cita de "El amor loco", de André Breton, traducido por Juan Malpartida (Alianza)

Hay futbolistas que con una vez que se divisen, ya es suficiente. Te deslumbran de tal manera, te hacen recorrer por dentro del cuerpo un escalofrío tal que, anulan, durante un instante, toda capacidad de racionalización. Esta misma sensación me ocurrió con Benjamin Jeannot, que he reconocer que sólo he visto jugar un partido entero. Es bastante. También me ocurrió con otros, como los casos de Carlos Vela, Arda Turan, David Luiz Marinho, Davide Brivio, Marvin Plattenhardt, Giuliano de Paula, Mario Götze, Nuri Sahin, Juan Mata, Henri Lansbury, Joe Mattock, Nemanja Pejcinovic, Gojko Kacar, Mathieu Saunier o Arnaud Souquet, por citar algunos ejemplos. Precisamente Souquet y Jeannot compartían equipo la ocasión, la única ocasión, que pude verles jugar. Correspondía a un encuentro del Europeo sub17 del año 2009; la selección francesa se enfrentaba a la española comandada por Pablo Sarabia e Íker Muniaín. Empataron a cero.

Y un diminuto delantero captó mi atención. Diminuto (en realidad no tan diminuto; ahora ha pegado un buen estirón) y con poco peso específico en su equipo; lo que en lugar de desanimarle consiguió que luchase con mayor ahínco, lo que a su vez, facilitó que su figura destacara para los que buscan ver más allá de lo obvio. Con su partido, en el que no anotó ni un tanto, en el que apenas tuvo oportunidades de gol, quedó grabado en mi memoria. Diestro de muy buena técnica individual, mostró una potencia digna de consideración, merced a su fortaleza del tren inferior del cuerpo. Arrancaba de forma explosiva, aunque no violenta, más bien yo diría sutil. Parecía deslizarse por el terreno de juego, tenía conatos de elegancia que espero aún conserve. Estilísticamente era un jugador muy agradable de ver jugar, por la armoniosidad de sus movimientos y la coordinación sustentada en sus articulaciones con los músculos. Aunque no destacó sobremanera, ni mucho menos, dejó destellos de su calidad. Recuerdo que se ofrecía a sus compañeros, no de forma descarada, pero sí sutilmente, como todo parecía hacerlo él. Demostró movilidad: caía a bandas, llegaba desde segunda línea, arrastraba a los centrales, lanzaba desmarques de ruptura, bajaba a recibir, etc. Además hizo gala de una velocidad considerable, y especialmente, un muy buen cambio de ritmo. Con el balón entre los pies sabía tocarla: preciso en el golpeo y en el pase, su disparo siempre con intención. Inteligente en los movimientos; otro de los atributos que llamaron mi atención fue la conducción de pelota en contraataque: vertiginosa, directa, vertical. Muy de mi gusto. Por si no bastara: supo hacer uso de su cuerpo para proteger el esférico de espaldas, a la espera de la llegada de compañeros, así como demostró una capacidad de regate y habilidad nada desdeñables. En su día me pareció un tipo muy inteligente y al que se le podía sacar mucho provecho; me dio la impresión que dominaba el abc del fútbol y más concreto de su posición. Como si supiera cuáles son sus limitaciones, lo que se espera de él, lo que puede dar y lo que el equipo requiere de su persona en cada momento. Además, le recuerdo bastante calmado y ayudando en la presión al rival, trabajando en labores defensivas, desfondándose en beneficio del equipo. Resumiendo: Benjamin Jeannot era un futbolista muy pesado y ni mucho menos exento de calidad, generoso, técnico. Quizá, me atrevería a decir por un solo y lejano partido, le faltaba un poco de nivel en todos los aspectos y mejorar en la definición, para poder convertirse en un futbolista superlativo.

Leo (veo) que actualmente está disputando minutos de calidad con su club, el Nancy francés de la Ligue 1, en el intento por mantener la categoría. Sólo deseo que esté mostrando todo el potencial que en su día me pareció observar en él (y para poder mostrarlo es imprescindible tener OPORTUNIDADES y confianza, cosa que muchos técnicos se empeñan en olvidar), que haya mejorado desde entonces y que se convierta en un fantástico futbolista. Yo confío en él, y por tanto también, en mi intuición reveladora; esa que me hace apostar por determinados futbolistas tras tan sólo un gesto, un detalle, un control, un movimiento, una carrera.

Foto: www.fff.fr

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3/11/2011

Vicente Guaita



Carta de Vicente Guaita a Perlas del fútbol (*)


Si hace unos meses me lo dicen, no me lo creo. Que oye, yo siempre he confiado en mí mismo, pero lo veía tan complicado... Tener a dos compañeros por delante, no estar ni incluido en la convocatoria semana tras semana, es un palo muy duro de digerir. Pesa mucho. Dicen que no hay que bajar los brazos... pero que fácil es hablar, sin empatía ninguna, sin ponerse en lugar del otro. Yo siempre trato de mejorar, intento absorber todos los conocimientos posibles pero... a veces es complicado estar centrado, animado, concentrado. Y eso que reconozco que soy un privilegiado. Mi afición es mi trabajo. Empero, cuando no juegas todo se hace cuesta arriba, no ves el final del túnel. No nos engañemos: un jugador es feliz cuando juega. Y yo, hasta hace poco, estaba comiéndome los mocos en el banquillo o la grada. Afortunadamente, fui paciente, supe esperar el momento; espero aprovechar el tren, la oportunidad que me han concedido. Es cierto que si no llega a ser por las lesiones de mis compañeros -a los que no les deseo ningún mal, pero siendo honrado y coherente: me ha venido de perlas- probablemente estaría casi defenestrado, al menos esa sería mi sensación, y es que un año en blanco es muy difícil de asumir. Sobre todo cuando lo das todo en los entrenos, te esfuerzas al máximo,... y encima crees que lo estás haciendo muy bien. La recompensa por un trabajo bien hecho es uno de los mejores estímulos que cualquier humano puede recibir. En mi caso concreto: la recompensa es jugar, disfrutar de minutos, contar con la confianza del mister. El mismo que dice que confía en mí, puede que así fuera, pero lo cierto es que le ha costado darme el rol que quería (merecía), a pesar de que dicen que lo estaba haciendo maravillosamente, incluso me sacó del once cuando estaba prácticamente afianzado; en mi esplendor. Un jugador como yo: joven, de la cantera, con el escudo grabado en el corazón; lo que requiere y necesita es confianza. No probar y si la cago, o no hago un superpartido, devolverme al ostracismo, a la insignificancia, volverme invisible; eso es lo peor que se le puede hacer a un chico que tiene todo el hambre y todas las ganas por triunfar, por cumplir un sueño. Mi sueño es jugar en el Valencia, ganar partidos, mantener la portería a cero, conseguir títulos, convertirme en leyenda, ser respetado y admirado... que otros vean en mí un espejo, un ejemplo a seguir, un anhelo. Quiero ser ése.

Voy a serlo. Voy a probar, intentarlo. Sí: lo conseguiré.

Al principio, aunque lo niegue y no lo quiera reconocer abiertamente, me ponía nervioso, se me ponían los huevos de corbata, me cagaba en los pantalones. Debutar en un equipo, el momento con el que sueñas desde bien pequeño, es maravilloso pero nada sencillo. Me pudo la presión, cometí demasiados errores. También es cierto, que no me dejaron responder y resarcirme, no se me dio confianza. A un canterano, a un futbolista novel en el máximo nivel, y joven; se le deben dar varios partidos seguidos (diez suena una cifra bastante sensata) para que pueda afianzarse. Especialmente si tiene condiciones y atesora calidad. Yo, espero no pecar de pedante o creído, consideraba (considero) que cumplía los requisitos. Pero ya sabe que nada más difícil que ganarse el pan en tu tierra. Estaba verde, sí. También lo reconozco. La cesión al año siguiente me vino genial para sentirme importante, recuperar sensaciones, convertirme otra vez en futbolista. Minutos, confianza, actuaciones acertadas. Son capaces de hacer milagros.

Partí esta temporada desde una situación bastante incómoda, por lo que he de reconocer que el azar me ha sonreído. También creo que me lo estoy ganando a pulso. Sigo cometiendo errores, no soy infalible, pero cada vez me siento más GRANDE, más seguro, mejor. Esa sensación de ser imbatible, de desesperar al adversario,... me llena de satisfacción. Sólo de pensarlo, de escribirlo, se pone la piel de gallina. Hace falta ser portero para entenderlo, da igual que sea a nivel profesional o ya fuera en el colegio. Cuando te llegan y lo paras prácticamente todo, cuando intervienes y lo haces bien, te regurgita desde el interior una sensación de euforia, como si tu cuerpo, tu mente, liberaran endorfinas que te hicieran retorcerte de placer (se piensa, por ejemplo, que justo antes de la muerte el ser humano libera estas placenteras sustancias; también en situaciones de dolor, ejercicio, etc). Intento ser frío en el terreno de juego, pero en estos casos también me gusta dejarme llevar. Un portero debe dominar sus emociones, también disfrutar de éstas.

Un "pesado" que se hace llamar Hoeman me dice y repite y me vuelve a dar la brasa cada vez que nos vemos con que, aunque tengo unas tremendas condiciones (le agradezco el cumplido, pero casi siempre después de esto llega el hachazo), debo mejorar especialmente en mi juego con balón, tanto en el manejo de pies como de manos. Creo que tiene razón, para ser sinceros. Por el momento no me siento del todo cómodo cuando tengo que jugar la pelota con los pies; me falta ganar en agilidad y velocidad, además de precisión. Mi potencia en el golpeo no la considero ni mucho menos mala pero... me falta. Considero que un entrenamiento exhaustivo y pormenorizado, orientado a mejorar esta faceta de mi juego, me vendría de perlas. El cansino de Hoeman siempre me insiste por correo electrónico de que es una faceta, un aspecto del juego, muy minusvalorado en el fútbol actual, y de gran importancia para cualquier equipo. Suma y mucho, según sus propias palabras. El juego de manos es otro apartado en el que debo hacer hincapié. Creo que un referente actual en este sentido, es Manuel Neuer, para mí el portero que mejor manejo de manos y pies tiene. Asimismo, pienso que debo mejorar en los blocajes: a veces tengo las manos demasiado blandas, en ocasiones tengo excesiva tendencia a despejar en lugar de hacerme con el balón. Trabajaré en ello. También puedo estar más atento a las salidas de balones en largo del rival y... Bueno, aún me quedan muchas facetas en lo que progresar.

En cambio, Hoeman, está entusiasmado conmigo: me dice que si sigo por este camino seré muy grande. La verdad es que sus palabras son halagadoras, y al mismo tiempo, me producen vértigo. Aún no he hecho nada, como quien dice, y ya me ven en la cúspide. Muchas esperanzas depositadas en mí, y una responsabilidad que debo asumir sin que me tiemble el pulso. Yo estoy dispuesto. Asusta. Dicen que está feo que uno diga cosas buenas de sí mismo, tampoco quiero pecar de subjetivo, más bien suelo ser muy exigente conmigo; aunque por el momento estoy muy contento por cómo me están yendo las cosas (está claro que siempre pueden ir mejor... y también peor); paso a citar una breve opinión, que el mencionado Hoeman escribió sobre mis características y actuaciones como cancerbero: Guaita es un portero que tiene todas las condiciones para convertirse en un jugador "fetiche" valencianista, no me quiero apresurar, pero apunta a leyenda... Eso sí, debe confirmar partido a partido todas las gratas impresiones que ha dejado hasta este momento, y lo que podría resultarle aún más difícil, consolidarse en su segundo año como titular (para ello, resultará imprescindible la CONFIANZA del técnico). Ya llegará el momento, yo estoy convencido de que no decepcionará. Con unas portentosas y envidiables condiciones físicas, unidas a sus capacidades técnicas, le convierten en uno de los mejores proyectos de presente y futuro del fútbol mundial. Junto a Lloris, Neuer, Sczeszny, Krul y algún otro que se me pueda olvidar es élite. Alto, corpulento, fuerte, fibroso, de gran envergadura, rápido de piernas y de reflejos, notable en la colocación, valiente y decidido en los balones aéreos, felino, frío, soberbio en el uno contra uno (aguanta muchísimo antes de caer al suelo), intuitivo, con gran potencia de salto, bueno interpretando el juego defensivo, con dote de mando,... Estamos ante una verdadera y expectante revelación. Transmite mucha seguridad; hace casi todo bien. Se ha ganado mi entusiasmo y mi adoración y mi optimismo.

Bueno, pues me queda poco más por decir. Sólo, reincidir en lo obvio: no pienso bajar los brazos.

Abrazos,

V. G.

12 de marzo de 2011.


(*) Nota aclaratoria: obviamente es una carta FICTICIA.



Foto: sports.yahoo.com (Lluis Gene /AFP/Getty Images)

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2/06/2011

Improvisaciones "musicales" (off-topic)



Estás en un país extranjero: de vacaciones o trabajando, pero en tiempo de ocio; de no-trabajo, de no-preocupaciones, de no-comida de olla. Decides dejar de pensar por unos momentos; la compañía de colegas te ayuda a ello. Y entonces, te encuentras dentro de una discoteca. Te apetece divertirte, hablar con uno y otra, rallar a la peña. Hablas en inglés, para que te entiendan, o al menos para intentarlo. Comienzas la noche de forma tímida, unido al grupo, lanzando miradas furtivas por allí y por allá, devorando con la vista algunas atractivas o llamativas o morbosas o simplemente mujeres. Te gustaría que todo resultara más fácil. Me gustas, nena, ¿sabes? Economización de la palabra, ahorro de esfuerzo. De todas maneras, decides seguir, has entrado para PASÁRTELO BIEN. Sigues el ritmo de la música, bailas a tu bola, te desinhibes y te olvidas de todo. Sólo por eso merece la pena la música. Genial invento. Va fluyendo en ti una sensación de bienestar que hace que marees todo lo que esté a tu alcance (casi todo, sigues teniendo algunas rémoras mentales). Bufff, ¡qué pasada de noche! Y se termina: hora de chapar. ¡¡¡Nooooooooooooo, por qué tan pronto!!! Una velada inolvidable e irrepetible, de las que hacen que merezca la pena vivir la vida. Tampoco nada especial. Cuestión de actitud; tuya y de los demás. Y con el tiempo, esta experiencia tan inolvidable se va desgañitando de tu memoria, cada vez parece más lejana, hasta que sólo puedes recordar pequeños destellos. Se vuelve menos emocional, menos sentimental, menos viva; se haca banal, vulgar, lejana. La distancia que otorga el tiempo. El maldito tiempo. ¡Por qué no podemos congelar un instante y retenerlo de por vida! Volver a éste cuando se nos antoje, con todas las evocaciones que en su día tuvieron lugar en tu persona.

A-l-c-o-h-o-l. La droga de la humanidad. Tan necesaria para el ser humano; tan dañina cuando pierdes el control. Ayuda a olvidar las barreras que nos imponemos, que nos imponen, que nos ponemos, que nos ponen. Salen a la luz algunas facetas ocultas de nuestra personalidad. Perdemos la vergüenza y dejamos de lado los prejuicios, las inhibiciones, las rémoras. Pero amigos, lo complicado es controlarlo; el deseo de volver a sentir, volver a ser como te gustaría, volver a pasarlo como la vez anterior nos impulsa a entrar en ese círculo vicioso, hasta el punto que sin alcohol somos (creemos ser) incapaces de divertirnos. No nos atrevemos. ¿¡Por qué!? ¿Cobardía, miedo, baja autoestima, complejos? Puede que un conjunto de estos y otros diversos motivos. Pero es así: no me refiero a nadie en especial, sino a la humanidad en general. El problema llega cuando, sin darte cuenta (sin querer darte cuenta) te conviertes en un alcohólico (aunque no quieras reconocerlo). Entonces: sufres tú y tu familia, si es que la tienes. Tu familia sobre todo. Por la impotencia de no poder hacer nada, ese sufrimiento e incertidumbre que te llena el cuerpo de ansiedad y el cerebro de angustiosos pensamientos. Desesperación. ¿Has bebido y has cogido el coche? ¿Dónde estás? ¡¡¡Dime dónde estás!!! ¡¡¡¡Que no cojas el coche!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡Por favor!!!!!!!! Pero evidentemente, los lloros, los sollozos, las reprimendas no sirven para otra cosa mas que para empeorar la situación. No puedes dormir. Al día siguiente: no volverá a pasar. Y vuelve a pasar. De nuevo la angustia, la impotencia, la desesperación se apodera de ti. Te hundes. Pisas fondo como no habías imaginado jamás, o cómo habías temido desde siempre. PUTA VIDA.



La música como vía de escape, como forma de vida, como herramienta para la ensoñación. Te encanta lo que tú consideras buena música. Iván Ferreiro, This Town Needs Guns, Foals. Aunque los verdaderos jefes, los que verdaderamente te dejaron "marcado", fueron Oasis. Piensas que es un grupo irrepetible; que hicieron la mejor música posible, que nadie les podrá igualar. Uno es tan bueno como lo mejor que ha hecho. Lo dijo Billy Wilder. También te gustan, te encantan, muchos grupos más. U2, oh, qué grandes fueron, y qué momento más apropiado de su With or without you en la serie televisiva Friends, cuando Ross y Rachel se han dado un "descanso" y este primero aprovecha para acostarse con una desconocida. Sentimientos a flor de piel. Maldita Nerea, Radiohead, The Verve y su Bittersweet Symphony, Smashing Pumpkins, Editors, The Appleseed Cast, Delorean, Polock, Pereza, Stereophonics, Jumping Ships, Scanners, Say Anything, Thursday, Jeniferever, Death Cab For Cutie, Finch, The Killers, The Twang, Zoo, MGMT, The X,... Son tantos. Viva la música. VIVA LA VIDA.

Qué vivan los sueños.

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