Alemania: el futuro les conduce a los años 90
Como si de una película de "Regreso al futuro" se tratara, con el gran Michael J. Fox como protagonista principal e inigualable. Lo cierto es que la cantera alemana goza de una salud excelente, no tardará mucho en recoger sus frutos. Trabajo, dedicación y mimo, además de talento, forman una combinación genial de ingredientes. He de reconocer que estas generaciones me fascinan; quizá sea porque les he descubierto en torneos de categorías inferiores y visto crecer -no a todos- a partir de entonces, quizá porque me identifico con su forma de jugar y su pujante juventud.
Echemos la vista atrás: vayamos a los años 90. Alemania es una de las más poderosas selecciones del mundo: infunden respeto, inspiran terror. Cuentan con hombres de la categoría de Kopke, Helmer, Kohler, Brehme, Klinsmann o Völler, aunque si por algo destacan especialmente, es por sus generaciones de centrocampistas. "Todocampistas"; mediapuntas que pueden hacer el papel de interiores. Infinita calidad en sus botas. A los más jóvenes, a los que no los hayan visto jugar, les recomiendo que al menos visionen un vídeo de "highlights" de jugadas concretas.
Y si pueden, claro está, que vean algún partido completo de esta maravillosa selección. Mi favorito, uno de mis predilectos de mi infancia, era Thomas Hässler. Mediapunta que solía jugar escorado a banda, muy técnico y pequeñito, habilidoso, con un guante en su pierna derecha, gran especialista a balón parado. Algo irregular, para qué negarlo, era una delicia para la vista. Quizá el mejor de todos cuantos vistieron la camiseta alemana en aquella época fue Lothar Matthäus, ganador de un balón de oro en 1990. Uno de los grandes precursores de los "todocampistas" actuales: liderazgo, capacidad técnica, regate, recorrido, agresividad. Sobresaliente a balón parado, decisivo como pocos. Los últimos años de su carrera los jugó de líbero, una vez su capacidad física menguó de forma considerable -aunque este aspecto nunca fue uno de sus puntos fuertes-. Otro "supertalento" que formó parte de esta selección fue Andy Möller: mediapunta completísimo, poco dado a ofrecer detalles de cara al espectador aunque tremendamente efectivo, directo y sobrio. Cerebral, notable técnicamente, con mucha pegada. Por supuesto, no puedo dejar de citar a Matthias Sammer, si bien ganó un Balón de Oro ejerciendo de líbero, también demostró un gran nivel como mediocentro. Potencia, fortaleza mental, agresividad, fuerza, técnica, criterio, sacrificio, disparo. Adjetivos que fácilmente se podrían asociar con su figura. Ante tal cantidad de talento, no extraña que hombres de la calidad de Stefan Effenberg lo pasara realmente mal para disponer de los minutos que él creía merecer. Recordemos a ese futbolista pasional, agresivo, con excelso toque de balón y sobresaliente visión de juego. Al final de la década de los 90 se unió al grupo de centrocampistas increíblemente talentosos Mehmet Scholl, que a su vez abría el camino a los futbolistas con raíces de otros orígenes -en su caso turcas-. Un guante como pierna derecha, elegancia y clase, además de un certero disparo a portería, eran algunas de sus cualidades más destacadas. También llegaron a la selección a partir de mediados de los años 90 hombres de la calidad de "Supermario" Basler, Bernd Schneider o Michael Ballack. Y no debería obviar a otros centrocampistas de evidente talento -aunque en mi opinión, algo inferiores a los anteriormente citados- que formaron parte de estas generaciones como Olaf Thon o Thomas Doll. Tampoco puedo dejar de nombrar a grandes futbolistas de los años 80 -a los que no pude ver jugar- como Pierre Littbarski, Bernd Schuster o Uli Stielike. Como ven, en la actualidad reinan tiempos de añoranza en tierras alemanas.Por poco tiempo, espero. Hay materia prima para confeccionar una sobresaliente selección a partir del 2010. Y ojo, no menospreciemos la fortaleza mental de la selección del nuevo siglo, aunque parece evidente que se ha echado de menos falta de calidad individual, y sobretodo, de talento puro. Me lanzo a la piscina, apuesto por una excelsa selección alemana en los próximos años. No me gustaría que fueran palabras vacías, ya que me baso en lo visto en las categorías inferiores del país. Como
ejemplos clarificantes, dos recientes resultados: campeones de Europa en categoría sub19 en el 2008 y sub17 en el 2009. Pese a que sobra talento en todas las líneas, de nuevo, como en los años 90, sobresalen los centrocampistas. 1988 nos deja tres jugadores dispares, con mucho por decir. Personalmente, el que más me agrada es Änis Ben-Hatira; mediapunta completo, puede jugar escorado a cualquiera de las bandas. Con un buen físico, ambidiestro, notable en la visión de juego y con mucha llegada. Excelente a balón parado, muy bueno en el regate, aún debe mejorar en la lectura del juego y ganar regularidad. Perteneciente al Hamburgo, de momento, ante la falta de oportunidades, se ha tenido que buscar la vida en el Duisburgo, donde ha realizado un gran papel. De esta generación, el que va más lanzado, no es otro que Mesut Özil, que ha debutado con la absoluta. Segundo punta o mediapunta, también puede actuar escorado a banda, irregular pero muy bueno en las acciones técnicas individuales -tanto en el regate como en el disparo como en el pase-. Rápido, atrevido, dotado de una gran visión de juego. Debe mejorar a la hora de escoger la mejor opción, así como mejorar su nivel defensivo. En el Werder Bremen ya es un pilar. Ahora, con la marcha de Diego, parece inevitable que su protagonismo en el equipo incremente de forma considerable. El tercer mosquetero del 88 no es otro que Sidney Sam, cedido esta temporada por el Hamburgo al Kaiserslautern. Mediapunta o segundo punta de gran capacidad técnica y facilidad innata para dar el último pase, de buenas condiciones físicas. De la generación de 1989 destacan tres hombres por encima de todos: Deniz Naki, Marko Marin y Lars Bender. A Deniz, uno de mis predilectos, le está costando hacerse un hueco en el fútbol profesional, no dudo que lo conseguirá. Perteneciente al Bayer Leverkusen, se trata de un segundo punta o mediapunta que destaca por su habilidad y su olfato de gol, además de por su técnica individual, lo que le permite ser mortífero en el regate y poseer una notable visión de juego. Marin, que precisamente ha sido comparado con Littbarski, es un extremo o mediapunta eléctrico y de gran velocidad de movimientos, al que le gusta intentar el regate, dotado de una gran técnica individual y visión de juego. Ha contribuido a que su equipo, el Borussia Mönchengladbach, haya salvado la categoría. Como no podía ser de otra forma, ya ha sido internacional absoluto. A Lars también le está resultando difícil hacerse un hueco en el fútbol profesional, a pesar de ello el Bayer Leverkusen se hizo recientemente con sus servicios. Mediocentro completo: muy bueno a nivel técnico, sacrificado, con clarividencia en el pase, recorrido y llegada, inteligente, agresivo en el "tackle". Le falta asentarse, ganar confianza y aplomo, así como seguir progresando en su fútbol. Otros destacados de esta gran generación son Mario Vrancic (mediocentro o mediapunta de exquisito toque y sobresaliente visión de juego aunque excesivamente irregular), Timo Gebhart (extremo o mediapunta de mucha fuerza y bueno técnicamente) o Marcel Risse (interior equilibrado y completo). Entre los que fueron alumbrados en 1990 se distingue por encima del resto Toni Kroos; mediapunta elegante y cerebral, de gran físico, muy completo e inteligente en su juego. El Bayern de Munich se hizo con sus servicios aunque ha sido en el Leverkusen -como cedido- donde ha dispuesto de más minutos. Pero, como no podía ser de otra forma, no es el único que quiere irrumpir desde abajo con fuerza, ya que podemos encontrar a chavales como Fabian Broghammer, Sebastian Rudy, Kevin Wolze, Sascha Bigalke y en menor medida Mehmet Ekici y Dennis Dowidat con ganas y condiciones para triunfar. Broghammer, sin lugar a dudas, está destinado a ser un futbolista importante en Alemania; mediapunta polivalente, notable técnicamente, sacrificado, completo, con calidad. En el caso de Rudy, se trata de un "todocampista" trabajador, con recorrido y mucha llegada. Wolze es un mediocentro táctico al que le faltan atributos físicos -sobretodo velocidad- que sobresale por su excelente técnica individual y su extraordinaria visión de juego, así como su preciso golpeo de pelota. Bigalke es un medipunta o segundo punta pequeñito pero técnico y especialista en el juego combinativo, con capacidad de pase y gol. Ekici puede jugar tanto de mediocentro como de mediapunta: dispone de un preciso toque de balón y muy buena visión de juego. Dowidat es el extremo o interior trabajador y polivalente, no exento de técnica, que todo entrenador querría tener en su plantilla. De la generación de 1991 no he podido ver ningún partido, aunque se dice que destaca Felix Kroos, hermano pequeño de Toni.
Por último, llegamos a los recientes campeones de Europa en su categoría, la sub17, los nacidos en 1992. En la demarcación de mediapunta deslumbra Mario Götze: elegante, sobresaliente en el manejo de balón, con gran visión de juego, especialista a balón parado, siempre deja detalles para disfrute del aficionado. Aunque si me tengo que quedar con uno, sin dudarlo ese sería Christopher Buchtmann, el "todocampista" por excelencia. A mí me ha cautivado, lo tiene todo para marcar una época. Florian Trinks también demostró técnica individual y capacidad de desequilibrio, además de cierta irregularidad, mientras que Reinhold Yabo es un gran trabajador en el centro del campo dotado de buena técnica individual.Como se puede apreciar, son muchos los nombres que quieren ganarse un hueco en los corazones de todos los alemanes defendiendo la camiseta de su país. Talento y calidad, sobra, sólo cabe esperar que la mayoría de ellos lo desarrollen acorde a su potencial. Si lo hacen, tendrán muy poco que envidiar a la "máquina" alemana de los años 80 y 90. Además de por sus centrocampistas, como en el caso de aquellas selecciones, también destacan por sus laterales y delanteros. Andreas Brehme, Christian Ziege, Stefan Reuter, Jörg Heinrich, Jürgen Klinsmann, Rudi Völler o Ulf Kirsten en el pasado. Philip Lahm, Andreas Beck, Gonzalo Castro, Lukas Podolski y Mario Gómez en el presente. Dennis Diekmeier, Marvin Plattenhardt, David Vrzogic, Bienvenue Basala, Konstantin Rausch, Manuel Fischer, Eric-Maxim Choupo-Moting o Lennart Thy en el futuro. ¿Por qué no soñar?
El futuro nos devolverá al pasado.
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